¿Para qué puedo aprovechar una rabieta?

Quizás ya hay demasiada documentación sobre como llevar una rabieta... Yo le doy la vuelta y lo planteo desde otro foco. ¿Qué oportunidad me está brindando una rabieta? Si las rabietas son normales, existen y van a existir..... ¿para qué puedo aprovechar su existencia?


Mis ideas sobre rabietas. Y además son personales, después de ver, observar y formarme. No es una guia sobre rabietas. Las rabietas son normales… ellos se expresan. Están aprendiendo a pedir, y puede que todavía no hayan aprendido a integrar dentro de ellos como gestionar la frustración…. (si a veces incluso los adultos aún tampoco lo han hecho!! ¿qué hace que le pidamos a ellos que lo hagan más rápido? ). Por lo tanto, integrar nosotros como adultos que es una fase que tienen que pasar porque forma parte de su maduración y de su preparación para la vida. La vida está llena de cosas que a veces no son las que quieres, y no por ello vas a montar una pataleta. Puedes montarla de forma interna…puede no gustarte… puede generarte alguna emoción… y es lícito y normal, y así tiene que ser. Eso es normal. Lo disruptivo sería que de mayor ante cualquier cosa que no salga como uno quiere, uno monta una pataleta (pataleta en formato adulto puede coger varias formas de presentarse).

Pues bien, en esas rabietas ellos van aprendiendo como gestionar esa sensación.

Por lo tanto, la rabieta es normal, a cierta edad, en ciertos momentos. Y es muy enriquecedor acompañarles a que transiten esa emoción con el respaldo de un adulto que va a poder guiarle sobre como hacerlo: observar, proteger, acompañar, acoger y dar un lugar y un nombre. Es el momento perfecto, el momento virgen… para acompañarles en esa emoción, hacerles visible esa emoción que sienten, ayudarles a que le pongan nombre, pero sobretodo … y ¡MUY IMPORTANTE!: hacerles ver que ellos NO son esa rabieta, que ellos son mucho mas que esa rabieta, que mamá y papá están y estarán ahí a pesar de esa rabieta, y que no lleguen a asociar RABIETA con RECIBIR SER EL CENTRO DE ATENCIÓN. Que no lleguen a asociar RABIETA con momento de nutrir una cosa que llamamos HAMBRE DE CARICIAS. Es el momento para replantearse cuantas caricias, cuantos momentos, cuantas atenciones recibe fuera del momento rabieta, y sobretodo CON QUÉ CALIDAD LAS PERCIBE ÉL, para que nunca, nunca tenga que asociar: RABIETA-RECIBIR ATENCION. Y no lo digo pensando que es que quizás no recibe suficiente.... ¡no!... todo esto sin juicios. Solo lo digo porque es un momento crítico a partir del cual, si todo esto no está en equilibrio, pueden empezar a "cronificarse" patrones. Por lo tanto....solo es a modo reflexivo, para no llegar tarde y no pensar despues: " !Aix, si lo hubiera sabido antes!

Si este fuera el patrón que se instaura; y se va repitiendo, y es la única forma de recibir atención, la propia repetición creará un hábito. Y el resultado ya si que va a ser la estructuración de una forma de ser, de estar y de conducirse por la vida.

Recordad una cosa. En función del tipo de vivencias, “caricias” recibidas durante la infancia, se creará el patrón necesario mediante el cual las buscará el resto de su vida… quizás escenarios diferentes, quizás personas diferentes… pero el fondo será el mismo, y la necesidad que subyace también …¿hasta cuando? Pues puede que hasta siempre, si no llega una vez en que el YO adulto haga consciente ese patrón disruptivo y se encargue de actualizar sus programas, desde un adulto que tiene (aunque a veces no lo ve) los recursos para hacerlo.

Cuando digo “caricias”, en realidad me refiero (tal y como así es para algunos puntos de vista como el análisis transaccional) a cualquier “estímulo intencional dirigido de persona a persona, que pede ser gestual, escrito, verbal, físico o simbólico…. y que tiene la posibilidad de ser respondido por parte de quien lo recibe”

Por lo tanto… ¿qué responsabilidad verdad?

¿Y tú…? ¿Y tu YO adulto quizás se da cuenta que tiene algún patrón que le iría bien reprogramar?