¿LOS MEJORES PRIMEROS ZAPATOS? ¡¡¡LOS PIES!!!!


Una premisa principal ante muchísimos temas infantiles es RESPETAR, respetar los tiempos, respetar la maduración, respetar la propia evolución, respetar las diferencias normales interpersonales…. Y en el tema del CAMINAR no va a ser diferente.


No se debe forzar a los peques a que se sienten o que caminen, sino que lo recomendado es facilitarles su LIBRE DESARROLLO, es decir, que ellos vayan explorando, pasando etapas. Relacionado con eso está el tema de los zapatitos… no hay que forzarles a llevar zapatitos cuando todavía no están preparados ni los necesitan. Un zapatito es una barrera física que si la ponemos demasiado pronto, está restándoles sensibilidad y movilidad a la hora de hacer sus movimientos libres como son reptar, gatear, sentarse ellos solos…. una serie de movimientos que son los cimientos para lo que viene después: CAMINAR


Es por ello, que la primera recomendación es: “QUE VAYAN DESCALZOS”…. ¿Cuando? En la fase pre-caminar, en la fase primeros pasos… y en la fase “ya camino” (asumiremos excepciones obvias, si esos primeros pasos o los siguientes, son en la calle….si es invierno y el suelo está frio….(tenemos opciones varias))

Según El Dr. Lynn T. Staheli, ortopedista pediátrico y director del Departamento de Ortopedia del Hospital infantil y del Centro  Medico de Seattle, (Washington) «Los niños que normalmente andan descalzos tienen unos pies más sanos».

Y todo esto va más allá que simplemente cuestión de pies. Hay estudios que ofrecen argumentos científicos relacionados con el desarrollo cognitivo, que justifican la necesidad de dejar descalzos los pies de los bebés que no caminan: “Se ha encontrado que el movimiento físico y el estimulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos es factor de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo y del desarrollo intelectual del niño”


EFECTOS FÍSICOS Y COGNITIVOS DEL CALZADO

La recomendación de dejarles descalzos en sus primeros pasos viene de lejos. La revista Pediatrics publicó una revisión (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1861942) hace más de 20 años que apuntaba que el desarrollo óptimo del pie ocurre en un ambiente descalzo, entre otras cosas como son que:

  • La función de los zapatos debería ser proteger el pie de lesiones e infecciones

  • El calzado rígido y compresivo puede causar deformidad, debilidad y pérdida de movilidad

  • La selección de zapatos para niños debe basarse en el modelo de pies descalzos (calzado minimalista).

Hay otros estudios ( https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/173531259 ) (https://www.researchgate.net/publication/322572240_Foot_strike_pattern_in_preschool_children_during_running_sex_and_shod-unshod_differences), que sugieren que el uso prolongado de calzado convencional, en niños más mayores de 3-8 años podría alterar la morfología del pie y el tipo de pisada, y en niños aún más mayores podría reducir el ángulo del arco del pie y con ello provocar problemas futuros de rodilla o tobillos (https://www.nature.com/articles/s41598-017-07868-4). Los bebés no tienen todavía arco plantar, pero ¡se va a formar! Y mejor contribuir en que lo haga de la forma más correcta.


¿Y a NIVEL COGNITIVO?


Cito literal parte del contenido de libre acceso de un artículo escrito por Isabel Gentil Garcia, en la revista REV.INT.CC PODOLOGICAS, titulado Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes; que dice lo siguiente:


“ A los 7-8 meses, que es cuando los niños manipulan sus pies con las manos o con la boca están aportando un importante estímulo para el desarrollo sensorial. No debemos reprimir la sensibilidad táctil de los pies calzándoles, pues informan del mundo exterior, transmitiendo sensaciones de temperatura, texturas... que favorecen el desarrollo psicomotor del niño, sino cuidar y potenciar la libertad de los movimientos de los dedos y de los pies; a estas edades los dedos, como órgano táctil, se mueven mucho.


En la primera infancia el juego que predomina es un juego motor, jugando con su cuerpo e individual. Juega con sus pies y ello es estimulante del desarrollo, pues permite la maduración del sistema nervioso estimulando la mielinización de las dendritas y favorece el control neuromuscular, el desarrollo intelectual y las habilidades sociales. El movimiento físico del bebé es factor de aceleración de ciertas formas de maduración por el estímulo de mielinización.


Es necesario que la planta del pie en el niño se ponga en contacto con superficies irregulares a fin de estimular las sensaciones cinestésicas y los reflejos posturales. El niño necesita el estímulo táctil, de presiones, de irregularidades del terreno para desarrollar la propiocepción, mejorar la posición de articulaciones, reforzar la musculatura. El calzado denominado preandante o el calzado para el gateo, no tiene justificación para su uso, impide recibir sensaciones, además añade un peso excesivo a los pies impidiendo hacer lo que necesitan, esto es, moverse y además el niño se lesiona al golpearse las piernas con ese calzado. El movimiento de autodefensa que utilizan los niños de descalzarse en cuanto pueden tiene mayor significado que el que aparentemente interpretábamos.


No debemos poner impedimentos al desarrollo propioceptivo, neuromuscular e intelectual del niño encerrando sus pies en un calzado que no necesita, al contrario se deberá estimular a los niños a disfrutar de su cuerpo y de su motricidad con los pies descalzos


Los primeros meses de vida del bebé son claves para el desarrollo neurológico del ser. Y además de otras cosas, este desarrollo cognitivo depende de estímulos sensoriales del entorno… ¿Y cómo los obtienen esos estímulos sensoriales? Pues de varias formas, peo una de ellas son ¡LOS PIES!. Los pies tiene muchísima sensibildad táctil para recibir estímulos externos al cuerpo.


Es mediante los pies (y también las manos, aunque menos) que los peques recopilan información de fuera… Por lo tanto… para empezar a andar… :

  • *¿qué necesitan los bebés? ¡¡PUES RECOPILAR INFORMACIÓN DE FUERA!!

  • *¿Por dónde? Pues por sus pies, por las terminaciones nerviosas de las plantas de sus pies y del resto de zonas que intervienen (articulaciones para coordinar movimientos, equilibrio…)

  • *¿Cómo? El cuerpo es sabio, lo hace solo... siempre y cuando no interfiramos. Por lo tanto, no pongamos barreras físicas que dificulten esos estímulos táctiles, las diferentes presiones y texturas.. que van a colaborar a que desarrollen su propiocepción.


Tengamos claras algunas cosas:


¿Para qué necesita un zapato un bebé que no camina?

Su única función es abrigarles y como mucho, también, tiene una parte estética


Por lo tanto.. ¿Necesita un bebé que no camina un zapato?

La respuesta es NO.


¿Cuál es la función real de un zapato?

Proteger los pies de factores externos que puedan dañarlos y a los que estamos expuestos a diario. Por lo tanto, depende la edad y el lugar, no hay tales factores externos.


¿Por lo tanto, cuando le pongo zapato?

Pues cuando ya camine, y si puedes, mejor solo cuando camine en la calle. En casa, sin zapatos… o como mucho esos calcetines con suela…. (que quizás es invierno y el suelo está frío).

El zapato ideal para empezar es… ¡ninguno!”

Y cuando le ponga zapato…¿Cómo se recomienda que sea?

Pues hay características más allá de la belleza, que van a hacer que la elección sea la correcta. Debe ser un zapato comodo, holgado, ancho, con punta reforazada y que no apriete en el empeine… Observad que los pies de los peques son aún muy regordetes… es por eso que ese aspecto se debe tener en cuenta a la hora de valorar que el zapatito no les apriete.


Si hay que empujar el zapato para que entre….. me parece que no es el adecuado.


Debe ser un zapato que deje libre el movimiento de las articulaciones del pie, y que a la vez sea cómodo para el peque, tanto a nivel de temperatura (por lo tanto transpirables) y a nivel mecánico (por lo tanto que apriete demasiado, sin roces…)… ETC ETC… detallo a continuación. Le llaman FILOSOFIA DE PIES DESCALZOS.

Resumen:

  1. La suela debería ser antideslizante y suficientemente gruesa para proteger de posibles peligros, pero a la vez suficientemente fina como para que perciba las irregularidades del terreno.

  2. El zapatito tiene que ser ligero y flexible, es decir, tienes que poder doblar la parte delantera del zapatito con facilidad, con la mano. No debería interferir en la movilidad natural del pie y tobillo.


3. Debe dejar libre la articulación del tobillo.

4. Debe ser bastante ancho y largo para permitir el movimiento libre de los dedos sin que toquen el final del zapato por dentro, sin que haga rozaduras, sin costuras.

5. Materiales naturales, transpirables.. como por ejemplo tela que además es muy flexible, o piel. Interesante que en su proceso de fabricación no se usen agentes químicos (níquel o cromo).

La transpiración del zapato va a evitar infecciones por hongos favorecidas por la humedad de los zapatos de mala calidad que no permiten evacuar el sudor.

6. En cuanto a los refuerzos… puede ser interesante que el taloncito vaya reforzado, igual que los laterales, para evitar agentes externos… pero sin pasarse, dado que los refuerzos/ayudas también podrían entorpecer en el desarrollo de la musculatura, debilitándola.

Y por último… RECOMPROBAD CON FRECUENCIA EL TAMAÑO DEL PIE DEL BEBÉ Y EL TAMAÑO DE LOS ZAPATOS… ¡QUE CRECEN MUY RÁPIDO! (y no me refiero a los zapatos ;) )


Dra. Raquel Ramos

Pediatra